Que del alma vienen las caricias en días llenos de brisas nocturnas, que respirar, dejan poco aire en los almacenes de tu interior. Federico Ripobles.
miércoles, 22 de junio de 2011
N hora 840.
En 744 horas, en una etapa lineal de mi estár, asomaste tu frágil nariz por la estrecha ventana de mi alma, la cual cerrada estaba por un par de horas perdidas, que de mi alejadas, aquellas horas no podían quedar. En 720 horas, sin sentirte, tus ojos por aquella angosta puerta, se asomaron silencioso para observar mas de mi interior, los cuales bien recibidos fueron en aquella pequeña caja de Sentimientos dormidos. En adelante, suave como la seda tu vos empezó a recorrer cada espacio inconcluso de mis venas, acomodando cada domino y su numero, haciendo caer cada carta mal puesta. Ahora, al sentir mis ojos aquel peso diario, solo basta recordarte para que ellos disfruten la oscuridad como tal tu belleza. Sentir tus pazos en mis recuerdos en plena noche, tu respiracion en mi cuello, y tu mano acariciando mi rostro como mi alma toca un suspiro tuyo. Somos lo natural dentro de lo normal, en la mas absoluta niebla fría de una noche de invierno que rosa nuestras mejillas, como mis palabras al tocar tu pecho desearía se incrustaran en el. Y así, espero la hora 840, para poder hacer que todo aquello ya no sea solo un pensamiento que hace resaltar una sonrisa de mi rostro.
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