lunes, 4 de abril de 2011

Amanecer.

Del café cargado y al salir por la mañana, con una fina brisa helada que acaricia mi mejilla haciendo el humo del cigarrilo a un lado, mirando el difuso e inentendible cielo, sonrisas y tibias manos que seducen mi piel cruzan mi cabeza como el mas abordado tren de verano camino a París. Solo el viento sale donde esta mi alma. Aquel me lleva lentamente por ese ancho y corto camino a las alturas de tu Ser.

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